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Acerca de
Nosotros

Bienvenido

Gracias por elegirnos. Sabemos que nuestro trabajo va en beneficio de uno de los derechos más importantes del mundo: la salud del ser humano.

Su decisión nos motiva a ofrecerle un servicio de altísima calidad, respaldado por modernas, cómodas y funcionales instalaciones, un personal médico con alta especialización, así como por nuestra experiencia operativa de casi 60 años la cual respalda nuestro lema:

Su salud en buenas manos

Filosofía

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«El Hombre, en Mente, Cuerpo y Espíritu, es el Centro de Nuestro Pensamiento y Acción»

Premisa que desde el primer día de labores dictó nuestro fundador el Dr. Mario González-Ulloa, y que todos hemos hecho parte nuestra.

Una mano que protege al ser humano es nuestra imagen y la esencia de nuestra filosofía y tres son los propósitos que diariamente ocupan nuestro espíritu:

  • Mantenernos a la vanguardia médica y hospitalaria.
  • Brindar un trato humano y personalizado a todos y cada uno de nuestros pacientes.
  • Esforzarnos continuamente para contar con la tecnología más avanzada y un cuerpo médico altamente capacitado.

Historia

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En 1946 fue inaugurado el Sanatorio Dalinde, hoy Centro Médico Dalinde. Desde entonces hemos tenido transformaciones físicas, pero continuamos apegados a la filosofía que desde el primer día de labores ha regido nuestra vida.

La historia del Dalinde inicia en 1946 gracias a la iniciativa y entusiasmo del doctor Mario González-Ulloa, hombre de altos principios y profundas convicciones.

El sentido médico de Don Mario inicia desde muy pequeño ya que su infancia y adolescencia se desarrolla entre quirófanos y salas de curación, pues sus padres, Don Amadeo y Doña Carmelita, fundan y dirigen el Sanatorio Insurgentes-Glorieta y la Maternidad Del Carmen.

De ahí surge en él la vocación por la medicina, y tiempo después se convierte en uno de los cirujanos plásticos más prestigiados del País.

En 1945, el joven médico emprendió la tarea de construir un sanatorio amplio, moderno y funcional; acorde al México del momento, naciendo así el Sanatorio Dalinde.

El doctor Mario González-Ulloa gozó de un gran poder de convocatoria para unir voluntades médicas: conformó importantes grupos de profesionales de la medicina para lograr convertir aquel sanatorio en hospital; su espíritu constructor y voluntad por devolver salud y bienestar a sus semejantes fue un ejemplo que dejó camino marcado a quienes hoy en día le suceden.

En 1964, el doctor González-Ulloa cede la Dirección Administrativa del Hospital Dalinde a su hijo, el licenciado Mario González-Ulloa, quien, con nuevos bríos, proyecta y consolida la transformación del hospital a lo que es hoy, un centro médico hospitalario de clase mundial.

En marzo de 1995, el doctor Mario González-Ulloa fallece en la ciudad de Cuernavaca, Morelos.